Argelia: importación de equipamiento industrial y líneas productivas de segunda mano, un arma de doble filo.

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El consultor internacional en inversiones industriales y fundador de la consultoría y estudio en inversiones industriales Invest Design Consulting Sarl, Mohamed Sayoud, ha analizado la medida adoptada por el gobierno, en el marco del proceso de reactivación de la economía de Argelia, que consiste en la posibilidad de adquirir líneas de producción y equipos industriales de segunda mano en el extranjero.

En primer lugar, el experto considera que el pliego de condiciones relativo a la concesión de una licencia aduanera renovada para las líneas de producción y los equipos ofrece una verdadera oportunidad que debe ser aprovechada por los inversores argelinos. Sin embargo, considera que esta hoja de ruta no es suficiente para poner en marcha la industria pesada, y subraya que Argelia tiene un gran potencial para lograr una gran transformación industrial.

El experto germano-argelino explica que la luz verde del Gobierno a la importación de fábricas de segunda mano, aprovechando la asfixiante crisis que azota a los países industrializados, encabezados por la OCDE (debido a la epidemia de Coronavirus), puede resultar un arma de doble filo. En efecto, sostiene que «la importación de líneas de producción y equipos con menos de 10 años de antigüedad ofrece excelentes oportunidades para algunos, siempre y cuando plantee ciertos problemas técnicos, que pueden dificultar el buen funcionamiento de dichos equipos y, en consecuencia, poner en duda la viabilidad de dicha inversión».

El principal argumento, esgrimido por el contratista, es que no es «fácil conseguir una planta en buen estado que cumpla las condiciones y normas vigentes en Europa». Sin embargo, reconoce que muchas fábricas han acabado declarándose en quiebra por diversos factores económicos no relacionados con la crisis sanitaria.

Y con razón, Sayoud cree que la recesión y las medidas de austeridad presupuestaria, que sumieron al mundo, y más concretamente a Europa, en un estancamiento económico durante varios años, a partir de la crisis de las hipotecas de alto riesgo de 2008, impidieron a algunos realizar inversiones importantes, sobre todo en el sector industrial. Por eso, según él, es difícil conseguir equipos con menos de 10 años de antigüedad.

 

El experto señala que la maquinaria industrial del Viejo Continente se enfrenta desde hace tiempo a una rígida fiscalidad caracterizada por el aumento de los impuestos. Un hallazgo no exento de consecuencias, ya que ha llevado a algunos fabricantes a replantearse sus modelos de negocio, mediante planes estratégicos basados en la deslocalización. Ahora se dirigen a China, donde es posible reducir ciertos gastos y costes fijos en un 50%, lo que les ha permitido proteger sus márgenes de beneficio.

Es el caso, por ejemplo, del sector textil europeo, cuyos niveles de producción llevan dos décadas descendiendo. Y aunque esto sea pura especulación, explica Sayoud, es fácil imaginar que el equipamiento tampoco se ha renovado recientemente, lo que hace que las líneas de producción y los equipos estén relativamente desgastados en la mayoría de las fábricas, dejándolas sistemáticamente «fuera de juego» para una posible adquisición por parte de inversores argelinos, si nos remitimos a los criterios del pliego de condiciones.

 

En este contexto, señala que las fábricas en quiebra pierden gran parte de su valor financiero. Tras la quiebra, «una fábrica de 2 millones de euros se liquida a 10 veces menos de su valor».

Por ello, Mohamed Sayoud propone una serie de parámetros que debe tener en cuenta cualquier inversor que desee embarcarse en esta aventura.

 

Un gran negocio que puede convertirse rápidamente en un abismo financiero.

 

Sayoud considera que los equipos de producción son lo mejor que se puede explotar, en función de las especificaciones relativas a esta actividad, ya que generalmente se trata de máquinas cuyos procesos de producción de bienes o servicios están totalmente automatizados. Como guinda del pastel, el experto señala que muchos pueden «liquidarse» a precios inmejorables.

 

Por otro lado, afirma que las líneas de producción, que se definen como «equipos que constituyen una línea de producción homogénea, representada en la extracción, la producción o el envasado de productos», implican a menudo importantes cargas financieras que algunos desconocen.

 

Por un lado, explica que «los equipos de segunda mano no cuestan mucho, pero su mantenimiento conlleva gastos importantes». Por otro lado, señala, «su adquisición dará lugar a un proceso de desinstalación que requiere el uso de técnicos e ingenieros extranjeros a los que habrá que pagar en moneda extranjera (unos 150 euros por hora). Una vez transportadas a Argelia, las máquinas tendrán que ser reinstaladas y adaptadas a las normas e instrucciones locales. La rehabilitación de una planta puede llevar dos o tres meses antes de que esté operativa», añade Sayoud.

 

A continuación, el experto aborda la cuestión de la garantía del servicio posventa, que no está garantizada, porque, según él, «la gestión de las fábricas en quiebra se encomienda a un liquidador judicial». Esta operación impide, por lo general, toda trazabilidad entre el antiguo propietario y el operador que desea adquirir el equipo. De hecho, este último tendrá como interlocutor a una entidad administrativa que no conoce los detalles técnicos».

Ante estos costes adicionales, Sayoud aconseja utilizar equipos nuevos, que China, por ejemplo, proporciona a precios asequibles, con mano de obra cualificada para su instalación y configuración.

En algunos sectores, revela Sayoud, es difícil conseguir líneas de producción de segunda mano, como en la industria farmacéutica, debido a su alta rentabilidad. Al mismo tiempo, el experto destaca el aspecto de la obsolescencia programada a la que se enfrentan algunos sectores de actividad como la ingeniería mecánica e industrial o el utillaje y la maquinaria, que siguen siendo muy sensibles a los avances tecnológicos y a la I+D.

El consultor también aborda la cuestión de las zonas industriales con servicios llave en mano. En efecto, sostiene que «no hay que poner el carro delante de los bueyes, fomentando la compra de instalaciones de segunda mano antes de pensar en desarrollar zonas industriales capaces de ofrecer a los operadores las condiciones adecuadas para el funcionamiento de estos equipos».

 

Qué hacer.

 

El análisis de Mohamed Sayoud propone una hoja de ruta para la inversión industrial, que pretende complementar la deseada por los poderes públicos. Considera que Argelia debe poner en marcha una industria manufacturera con grandes inversiones en el sector petroquímico, mediante la explotación del petróleo y el gas en la producción de polímeros y todos los materiales necesarios para la producción de plásticos y caucho, para poder cubrir las necesidades de las industrias ligeras y medianas, a precios razonables, y exportando el excedente al extranjero».

Y añade: «La creación de estas fábricas requiere una dotación de 8.000 millones de dólares de la que puede hacerse cargo el Estado, o recurrir a socios extranjeros». «La puesta en marcha y el funcionamiento real tardarán entre 4 y 6 años».

Además, plantea la teoría de que el sector textil argelino necesitará un tejido económico capaz de asegurar la producción de algodón como materia prima, y «es posible conseguirlo».

En otro ámbito, pide que se abra la exportación de las minas de mármol para todos, de forma equitativa, para abastecer los mercados extranjeros, sabiendo que Argelia está llena de yacimientos, como el de Tamanrasset. En este sentido, cabe recordar que el gobierno, a través de la ANAM (Agencia Nacional de Actividades Mineras) ha asignado, a finales de 2019, seis yacimientos mineros de granito y mármol para su exploración en un total de trece yacimientos licitados, por un importe total de 92,75 millones de dinares.

El consultor también plantea otras líneas de pensamiento, como la necesidad de plantas de producción de chapas de acero para la industria del automóvil y de acero inoxidable, indispensable para la industria alimentaria, entre otras.

Sayoud subraya que los primeros pasos para una verdadera industria comienzan con la creación de zonas industriales «llave en mano», y señala que el gobierno está preparando un decreto para resolver definitivamente el problema de estas zonas, que deben ser explotadas por «verdaderos inversores» y no por oportunistas cuyo único objetivo es conseguir rápidas plusvalías, sin preocuparse por el rendimiento o el valor añadido, denuncia.

También indica que «el alquiler de zonas industriales ahorrará tiempo y evitará la necesidad de que el Estado conceda préstamos bancarios porque no dependerá del terreno. Esta política tendrá éxito y agotará los resultados al cabo de 6 meses en el caso de algunas industrias ligeras, porque los operadores económicos sólo tendrán que configurar sus equipos para empezar a producir».

El experto también recomienda tender la mano a los empresarios y potenciales donantes de la diáspora para que pongan su experiencia y su capital a disposición de la economía nacional. En consecuencia, los bancos argelinos deberían responsabilizarse del papel que deben desempeñar en los países extranjeros donde residen estos nacionales.

Por último, Sayoud recomienda volver a estrategias más concretas como la Inversión Extranjera Directa (IED), eliminando ciertas barreras de entrada, saneando el medio ambiente y el código de inversiones e introduciendo varios paquetes de incentivos fiscales y aduaneros que podrían convencer a los donantes de financiar proyectos de estructuración en Argelia.

La integración en sentido ascendente de la cadena de valor relativa a los sectores que presentan un buen índice de integración, y en sentido descendente mediante la creación de salidas comerciales, a través de la «penetración» de los mercados regionales, sería también un medio rápido de atraer a posibles candidatos para una instalación a medio plazo en Argelia.

En estos tiempos de vacas flacas, el mercado de valores también puede ser una alternativa a la financiación de las PYMES y de las start-ups, que se emprenderá en beneficio del equilibrio presupuestario y de la lucha contra el déficit golpea los fondos dedicados a los mecanismos de creación de empresas.

 

Fuente: L’Expression. Mohamed Sayoud.

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